15 mil personas, pero ¿por dónde salimos?

21 Septiembre 2026   Ing. Jeffrey Medina, Especialista en Gestión de Riesgos   32

15 mil personas, pero ¿por dónde salimos?

Este fin de semana asistí a El Finetazo, un evento que reunió a más de 15 mil personas en el Malecón Deportivo de Santo Domingo. La organización había contemplado elementos importantes que merecen reconocerse: áreas claramente diferenciadas, espacios para sillas, zonas destinadas al baile, mapas para orientar a los asistentes, además de una distribución que permitía disfrutar del espectáculo de manera organizada. Sin embargo, mientras recorría el lugar, volvió a surgir una pregunta que me he hecho en otros eventos multitudinarios: si ocurre una emergencia que obliga a evacuar rápidamente a miles de personas, ¿por dónde salimos?

El problema no necesariamente está en las puertas utilizadas para el acceso o la salida cotidiana, sino en pensar que esas mismas condiciones serán suficientes durante una emergencia. Según pude observar, existían dos puntos principales de salida ubicados en los laterales del área, separados por una distancia considerable que estimo cercana a los 400 metros entre ambos extremos. En condiciones normales esto puede funcionar; frente a una estampida, un incendio, una amenaza, una alteración del orden público o cualquier situación que genere pánico colectivo, la dinámica cambia completamente.

Una multitud no se comporta igual durante un concierto que cuando percibe peligro. Miles de personas pueden intentar desplazarse simultáneamente hacia los mismos puntos, aumentando la densidad, generando cuellos de botella, caídas, aplastamientos o movimientos descontrolados. Por eso, cuando hablamos de eventos multitudinarios, no basta con preguntarnos cuántas personas caben; debemos preguntarnos cuántas personas pueden salir, por dónde, en cuánto tiempo, hacia dónde serán dirigidas, cómo se evitarán flujos encontrados, además de qué ocurrirá si una de las salidas previstas queda inutilizada.

Aquí aparece una medida que deberíamos comenzar a incorporar con mayor rigurosidad en nuestros eventos: salidas de emergencia temporales. No necesariamente tienen que utilizarse para el acceso ordinario del público, pero sí permanecer identificadas, despejadas, controladas y listas para ser habilitadas inmediatamente ante una situación extraordinaria. Una verja, cerramiento o perímetro diseñado para un evento no debería convertirse en una barrera que limite la evacuación precisamente cuando miles de personas necesitan abandonar el lugar.

También debemos comenzar a exigir rutas de evacuación visibles dentro de los mapas que reciben los asistentes. Saber dónde está una tarima, una zona de bebidas o un área determinada ayuda a disfrutar del evento; saber dónde está la salida de emergencia puede salvar una vida. La planificación de eventos multitudinarios debe incorporar el análisis de aforo, densidad de ocupación, flujos de personas, rutas alternativas, puntos de encuentro, comunicación de emergencia, accesibilidad para personas con movilidad reducida, además de escenarios donde sea necesario evacuar parcial o totalmente el recinto.

El Finetazo terminó como todos queríamos: con música, celebración y miles de personas regresando a sus hogares. Precisamente por eso este es el momento correcto para hablar del tema, no después de una tragedia. La seguridad no puede evaluarse solamente por lo que ocurrió, también debe analizarse por lo que pudo haber ocurrido y nuestra capacidad para responder.

República Dominicana realiza cada vez más conciertos, festivales y actividades que concentran decenas de miles de personas. Ese crecimiento debe venir acompañado de una evolución en la gestión de riesgos. Las rutas de evacuación no pueden seguir siendo un elemento secundario dentro de la organización de eventos multitudinarios.

Porque cuando 15 mil personas están disfrutando nadie piensa en salir corriendo. El problema comienza cuando, por alguna razón, las 15 mil quieren hacerlo al mismo tiempo.