Durante décadas, los europeos delegaron su seguridad fronteriza a acuerdos externos y a la burocracia de Bruselas, asumiendo que el espacio Schengen sería un jardín eterno de libre circulación.
En Santo Domingo existe un lugar donde esa relación entre ciudad y mar se manifiesta con una fuerza singular.
La preparación tampoco comienza cuando la tierra empieza a temblar. Comienza mucho antes. En cada hogar debería existir un plan familiar de emergencia.