Desde 2014, Salud Pública cuenta con una guía de atención para intoxicaciones por plaguicidas

Salud 23 Enero 2024 430

Desde 2014, Salud Pública cuenta con una guía de atención para intoxicaciones por plaguicidas

El 13 de junio de 2014, el  Ministerio  de  Salud Pública  puso en vigencia la " Guía  de  diagnóstico  y  tratamiento  de  intoxicaciones  agudas por  plaguicidas " la cual establece las pautas para el manejo clínico de las  intoxicaciones  agudas por  plaguicidas  (IAP), a fin de contribuir a la  prevención  de casos secundarios y reducir el riesgo de muerte por esta causa. 

Esta  guía  se elaboró ​​en coordinación con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Secretaría del Convenio de Rotterdam y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y marca las pautas para el manejo clínico de las intoxicaciones  .  agudas, a fin de reducir el riesgo de muerte por esta causa.

El documento resalta que los insecticidas organofosforados suponen cerca del 30 % de los  plaguicidas  que se emplean en la actualidad y son los responsables de casi el 80 % de las  intoxicaciones  por  plaguicidas  que requieren  atención  médica y del 75 % de las  muertes  por plaguicida, causando , aproximadamente, tres millones de  intoxicaciones  y unas 200 mil  muertes  anuales en el mundo.

En el caso de la  fosfina , el documento indica que es un compuesto gaseoso, formado al reaccionar los fósforos de aluminio o zinc con la humedad, extremadamente irritante en el tracto respiratorio y de  toxicidad  severa. 

Se absorbe por todas las vías: respiratoria, digestiva, mucosa y cutánea, pudiendo causar  intoxicaciones  fatales.

Las  manifestaciones  frecuentes de  envenenamiento  son: fatiga, náusea, cefalea, vértigo, mareo, sed, tos con esputo verde, dificultad para respirar, taquicardia, opresión torácica, angustia extrema sin cambios de la conciencia. 

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Infografía
Portada de la Guía Protocolar de Salud Pública para manejo de intoxicaciones. ( FUENTE EXTERNA )

En los casos severos se presenta  colapso  cardíaco. El edema pulmonar es una causa común de muerte. En otros casos letales se desarrollan: arritmia ventricular, problemas de conducción y asistolia. Algunos autores han reportado presencia de  miocarditis .

Se dice que el olor del gas es semejante a pescado podrido y el aliento del intoxicado es de tipo aliáceo.

La prioridad será evaluar, mantener y estabilizar las funciones vitales del paciente y determinar el déficit neurológico.

Las  pruebas  de  laboratorio  indicadas son las  pruebas  de funcionamiento renal, gases arteriales, electrolitos, Rx de tórax y EKG.

La  guía  sugiere aplicar sulfato de magnesio para su  tratamiento . También se puede administrar  vasopresores  como la dopamina cuando la presión arterial sistólica sea menor de 90 mmHg.

La administración de  soluciones  isotónicas intravenosas está contraindicada. Se deben administrar  soluciones  Ringer y expansiones de  volumen .

Informar la gravedad del evento

De igual forma, la  guía  precisa que la persona intoxicada (si está consciente) y sus familiares deben ser debidamente informados acerca de la  gravedad  del  evento , haciendo énfasis en que los pronósticos y el éxito del  tratamiento  y control de los riesgos está relacionado con la calidad y la oportunidad de las informaciones que ellos reportan en relación a la intoxicación.

Otras formas de envenenamiento

Además de los  controles  en caso de intoxicación con  fosfina , el texto de  Salud Pública  incluye pautas para otras sustancias como: cianuro, carmabatos (insecticidas contra hongos), herbicidas y  organoclorados . A pesar de que estos fueron prohibidos por el decreto 217-1991, con el fin de impedir los efectos cancerígenos a largo plazo y sus depósitos en los tejidos grasos y su presencia en la leche materna.

Fuente: DiarioLibre