La gobernanza de los clanes

12 Octubre 2020   Julio Gutiérrez Heredia, CPA

La gobernanza de los clanes

Después de la caída del muro de Berlín, emergió una nueva forma de gobernar, debido a la intervención del Estado, en los procesos de la globalización del mundo, denominado gobernanza. Las relaciones de poder han acuñado el concepto clásico de gobierno en la palabra gobernanza. Aunque el origen del término se remonta en la Grecia Antigua y, con el paso del tiempo, fue conceptualizándose como una forma peculiar de gobernar a los ciudadanos.

A partir de los años noventa la palabra gobernanza ha sido utilizada para promover un nuevo modo de gestión de los asuntos públicos, establecido en base a la participación de la sociedad civil en todos sus aspectos, tales como: gestión en cargos públicos, suplidor de bienes y servicios al Estado, inversión en proyectos público-privado, etc.

Las condiciones para que esa forma peculiar de gobernar con incidencia en la cosa pública, se manifiesten, son la implementación de clanes o grupos de personas con ideas definidas para realizar cambios o transformaciones conforme a sus intereses. Para que esos clanes se establezcan, deben de estar dirigidos por una cabeza visible, capaz de impartir instrucciones y delegar funciones con autoridad.

 

Situaciones parecidas a las descritas en el párrafo anterior, las vivimos los dominicanos en el régimen trujillista, bajo un clan familiar con capacidad de intervenir en todos los procesos políticos, sociales, económicos y productivos del país.

En los doce años de Balaguer, experimentamos algo similar, pero en menor escala que, en la tiranía trujillista. Igual sucedió en los ocho años del perrede, en el cual aparecieron apellidos con características parecidas a los clanes familiares, adueñándose de la gobernanza estatal.

En la apertura de un nuevo siglo, los dominicanos creían que los métodos de conducir los poderes del Estado se habían sepultado en la implementación de un aparato administrativo más democrático y funcional. Pero no sucedió así, en los últimos diez y seis años, la ciudadanía pudo soportar como políticos del partido gobernante se constituyeron en corporaciones para realizar negocios a expensas de los recursos del Gobierno dominicano.

Esa agresiva participación de grupos de poder, en competencia unos con otros, utilizaron herramientas non sanctas para conseguir sus metas, provocando un ruido en los espacios éticos y morales de la sociedad dominicana, por lo que, muchos adquirieron la tilde de corruptos, auspiciados por la verdadera culpable de los males que afectan el desarrollo del país, la impunidad.

Todavía en la segunda década del Siglo XXI, la capacidad de asombro del pueblo dominicano se mantiene incólume, al experimentar la sensación de una nueva forma de gobernanza, conformada en el nuevo Gobierno, instalado el recién 16 de agosto, formada por clanes familiares, empresariales y de la “sociedad civil”.

 

Por considerarlo pertinente, a los funcionarios actuales del Gobierno dominicano, provenientes de clanes empresariales y familiares, sin experiencia en la toma de decisiones de políticas públicas, es conveniente recordarles que en el Estado el consenso es horizontal, no vertical como ocurre en los clanes familiares y empresariales. Es bueno recordarles, además, a esos clanes que, la gobernanza se manifiesta cuando confluyen y se equilibran la eficiencia y la participación democrática de todos los sectores de la sociedad en el aparato estatal.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense