En Materia De Precios A Quien Le Creo
28 Junio 2021 901
SANTO DOMINGO, RD.- Si el efecto de la inflación se distribuyera uniformemente en la economía de una sociedad, las clases dominantes no resistirían la transitoriedad que muchos alegan, pero lo cierto es que estamos ante una crisis de aumento de precios galopante, como la que experimentamos los dominicanos desde que surgió la pandemia del Coronavirus.
Antes y durante la convocatoria presidencial para tratar el tema de los aumentos en los precios de los productos básicos, para el consumo de la población, sectores económicos y empresariales, fijaron sus posiciones con respecto a las causas de las variaciones en los precios y el efecto inflacionario.
Desde el punto de vista económico, las autoridades del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), consideran que una inflación de dos dígitos se puede controlar, implementando medidas para su descenso. Entienden que el ambiente inflacionario por el que atraviesan los mercados nacionales, es un reflejo del comportamiento del desabastecimiento de los mercados internacionales.
Al considerar la escalada alcista de los precios, sin importar el tipo de mercancía involucrada, como una situación transitoria, las autoridades que controlan los efectos macros y micros de la economía del país, pierden de vista que en más de una década la inflación se mantuvo entre un uno a un seis por ciento. Ahora, en menos de año y medio, se dispara a 10.5 %.
Durante todo el curso de la pandemia los comerciantes mayoristas y al detalle, paulatinamente, aplicaban ligeros aumentos, cuyos porcentajes oscilaban entre un 10 y un 20 por ciento de los productos que comercializan. Pero en las últimas semanas hubo un detonante que disparó la alarma de la población. Fue el aumento de un cien por ciento al precio del pan. Este incremento despertó en el consumidor las voces de protestas, las cuales venían manifestándose a la callada, en la mayoría de los productos de primera necesidad.
Si realizamos una encuesta para determinar las causas de los aumentos en los precios de todos los productos que se expenden en el mercado, los detallistas culparan a los mayoristas y, los mayoristas a los importadores, aduciendo que gran parte del inventario nacional está compuesto por mercancías importadas. De ahí que, los importadores culpabilizan a las mermas en la producción de bienes en los mercados internacionales debido a la pandemia. Aparentemente, nadie tiene la culpa.
Muchos mecanismos y acciones han sido enunciados en cada sector interesado de salir airoso de esta crisis. El sector sindical, argumenta que la salida para enfrentar los efectos de la inflación, se resuelve con un aumento general de salario, aplicando un 40 por ciento, desde el quintil más bajo de los tantos salarios mínimos que rigen en el país. El sector importador considera que se mitigan los aumentos de los precios flexibilizando los aranceles y el ITBIS.
Otros entienden que se debe enfatizar la producción local de productos agrícolas e industriales, para que ejerzan un efecto neutralizador en la comercialización de los demás rubros. Por último, aquellos que entienden como un periodo transitorio, la situación actual de aumentos, en todos los renglones que componen el producto interno bruto.
La teoría de los precios, desde el punto de vista histórico, nos enseña que cuando los mismos suben, se convierten en una realidad, pero cuando bajan, son una ficción. Esta teoría se contrapone a una ley física que dice: “Todo lo que sube tiene que bajar” (Isaac Newton), en materia de precios, no aplica. Si hay alguna duda, investiguen porque el valor de un plátano, actualmente, en el Sur profundo, es de RD$30.00 por unidad. Sesenta años atrás, costaba un chele (RD$0.01).
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

