El auge del fraude informático

22 Febrero 2021   Julio Gutiérrez Heredia, CPA   1040

El auge del fraude informático

Como consecuencia de las limitaciones que la proliferación del virus denominado COVID-19, provocó en los estilos de vida de los habitantes del planeta, en especial, los dominicanos, muchas de las actividades que realizaban de manera presencial, tuvieron que ejecutarse, en forma virtual; desde luego, con el apoyo de equipos electrónicos, tales como, ordenadores, tabletas y Teléfonos inteligentes.

Las transacciones vía la Internet se aumentaron exponencialmente con respecto a años anteriores. La inmovilidad de las personas, ya sea por confinamiento, cuarentena o toque de queda, hizo posible el uso de transferencias interbancarias y la honra de las tarjetas de crédito y débito como medios de pago. El cheque fue considerado como un efecto en vía de extinción. El efectivo (papel moneda), se convirtió en un competidor del dinero plástico.

 

Durante casi once meses de utilización de las facilidades del Internet, como nuevo rector del sistema financiero internacional, ha dado motivo para que, en ese universo de navegación, se introduzcan “piratas y corsarios”, con armas tan sofisticadas como los “OPT y los Smiphing”, apoyados en una avanzada maniobra de fraude informático.

Para efectuar sus actos corruptos los estafadores están recurriendo a una artimaña muy sofisticada que son Los códigos OTP (las siglas en inglés del término One Time Password) considerados códigos numéricos de un solo uso que se utilizan para una sola transacción. Los defraudadores interceptan estos códigos a través de la aplicación SMS en su teléfono móvil para realizar cualquier operación ilícita a través del banco, en contra de la víctima.

La otra herramienta maliciosa, se trata, del smishing. El término smishing está compuesto por la abreviatura de la sigla en inglés “SMS” que significa en español “mensaje de texto corto” y la palabra inglesa “phishing “, que significa “pesca”, es una manera de pescar, mediante la cual los hackers intentan obtener información privada a través de mensajes instantáneos o de texto, como los tradicionales SMS. El uso delictivo se produce cuando la victima recibe un mensaje con el formato y el timbrado de una institución bancaria, donde le avisan de un cargo indebido a su cuenta, para motivar que el usuario notifique su desaprobación. Desde luego, deberá aportar información, que es utilizada por los estafadores para cometer sus actos corruptos.

Actualmente, es tan sofisticada la defraudación de los manipuladores que, un navegante en el ciberespacio, con conocimientos básicos, es víctima fácil de cualquier simulador, ya que el escenario que se le presenta, parece tan real, que le es difícil distinguir la falsedad de la trama. Pero lo mas alarmante de la estafa, es la osadía de los hackers negros. Parecería como si contaran con una quinta columna que haría el papel de cómplice al momento de realizar las operaciones ilícitas, ya que, a un cliente común, la exigencia para retirar o ejecutar una transacción vía Internet, raya por encima de lo normal.

 

Así como han aumentado las transacciones a través del Internet; de ese mismo modo, las estafas en informática se proliferan por el entramado elaborado entre el manipulador y su contubernio institucional. Los casos, en cuanto a cantidad se refiere, son muchos, la mayoría no trascienden debido a que los mismos se realizan en un sector que procura hacer el menor ruido posible en sus investigaciones y, también, porque a cierto nivel, las cuentas afectadas están provistas de un seguro contra esas eventualidades.

El avance de las redes sociales es innegable. Pero también, los hackers pretenden marchar al mismo ritmo de los investigadores, aprovechando la desinformación, la confusión y la desesperación de las víctimas. En el aspecto que entendemos existe debilidad, es en la información continua que deben recibir los usuarios de los productos que las instituciones financieras y bancarias tienen que ofrecer para conservar la integridad de los recursos puestos bajo su custodia y, por esos servicios los usuarios se someten sin chistar al pago antojadizo de los mismos.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense