Plan Maestro de Aviación Civil de la República Dominicana
Desde hace algún tiempo hemos venido insistiendo en la necesidad de la adopción de medidas mancomunadas e integrales, que reflejen, coordinen y complementen las necesidades de todo el sistema de aviación civil de la República Dominicana.
Dado el innegable impacto de la aviación civil en la llamada «industria sin chimeneas», se requiere del liderazgo del Estado y de la actuación proactiva del sector, deponiendo, en cuanto sea posible, intereses particulares en procura del bienestar colectivo en lo que se podría denominar «Plan Integral de Desarrollo de la Aviación Civil Dominicana» (PIDACD).
La Organización de Aviación Civil Internacional, de cara a su 42 Período de Sesiones de La Asamblea, ha sometido a la consideración de los 193 Estados Miembros su Plan de Desarrollo 2026-2050, basado en unos Objetivos Estratégicos que abarcan Seguridad Operacional, Seguridad de la Aviación Civil, Servicios de Navegación Aérea, Medioambiente y Economía del Transporte.
Aunque particularmente somos de la opinión que un plan a 25 años es muy ambicioso, irreal dicen algunos, sí estamos contestes en que, en base al crecimiento proyectado del número de vuelos y pasajeros, resulta indispensable la adopción de planes y medidas que garanticen la seguridad y eficiencia de las operaciones aéreas, poniendo especial énfasis en la formación y desarrollo de un Recurso Humano capacitado, comprometido y competente, también motivado, así como una infraestructura y tecnología de punta, todo amparado en reglas claras y competitivas.
En el caso particular de República Dominicana, hemos visto cómo se ha registrado un crecimiento sostenido de la cantidad de operaciones realizadas tanto de líneas aéreas foráneas como nacionales, destacando de manera significativa el caso de Arajet, con proyección que podría desbordar, de no tomarse las medidas pertinentes, la capacidad de la infraestructura aeroportuaria, de navegación aérea y la capacidad reguladora del Estado; en el ámbito aeroportuario también se evidencia un crecimiento asombroso en las diferentes terminales del país incorporando nuevos servicios y facilidades, como es el caso del MRO de Punta Cana y las nuevas terminales y ampliaciones previstas en Caucedo y Santiago, así como el nuevo aeropuerto de Pedernales.
Todas estas iniciativas necesitan ser armonizadas en un plan integral; «la no existencia de un plan, es un plan para fallar». Hemos visto, con preocupación, que los diferentes actores del sistema: Reguladores, Proveedores de Servicios de Navegación Aérea y Aeroportuarios, así como usuarios impulsan diferentes iniciativas, aisladas y poco coordinadas. Un principio fundamental de la actividad es que no se debe planificar por separado el desarrollo de las capacidades en materia aeroportuaria y de navegación aérea; tampoco se puede regular al margen de las necesidades y realidades del usuario. Es imperativp que todas las partes sean capaces de conciliar sus diferentes obligaciones e intereses, a menudo contradictorios en el referido Plan Integral de Desarrollo de la Aviación Civil Dominicana.
Seguiremos impulsando la idea hasta lograr la atención de las partes interesadas, bajo los lineamientos de la OACI y en base al interés nacional, en procura de una aviación civil segura, eficiente, regular y sustentable, desde 2026 hasta por lo menos el 2040.

