Mejor ni mencionarlo

05 Enero 2021   Por Julio Gutiérrez Heredia

Mejor ni mencionarlo

Cualquier deseo para el 2021 es factible, si lo comparamos con el 2020, porque el año que termina es irrecordable e inolvidable a la vez. El 2021, por más traumático que pudiera percibirse, nunca será tan letal como el que terminó el 31 de diciembre. Al año que me refiero, cuyo número no quiero mencionar, contagió a más de ochenta millones de seres humanos, con un saldo de alrededor de 1.8 millones de fallecidos.

En el aspecto económico, los resultados fueron, han sido y se perfilan como desastrosos. Las crisis sufridas por la humanidad en todo el Siglo XX, no se comparan con los daños causados a la estabilidad macro y microeconómicas de los países afectados por la pandemia del virus conocido como Coronavirus o COVID 19. Desde luego, hay que destacar la bonanza de siete corporaciones mundiales que obtuvieron y siguen obteniendo grandes beneficios de la crisis. Según analistas, expertos en economía, las perdidas acaecidas a empresas (grandes y pequeñas), se calculan en más de un trillón de dólares. Sin embargo, las ganancias de esas siete multinacionales, no están muy lejos de los dos billones de dólares.

 

En nuestro país, los efectos de la pandemia dejarán huellas imborrables debido a la partida de familiares y amigos que perdieron la lucha contra esa enfermedad. No obstante, a pesar de la gran cantidad de personas contagiadas y los fallecimientos provocados por el COVID 19, muchos desaprensivos mantienen una actitud irresponsable, de desavenencia a las disposiciones de las autoridades sanitarias. El no cumplimiento a las medidas establecidas; tales como, el uso de mascarillas, mantener el distanciamiento y la higiene personal, cuyo objetivo es detener los efectos del virus, es pasible de generar un rebrote, con resultados calamitosos, mejor ni mencionarlos.

Mencionar las palabras confinamiento, cuarentena, toque de queda, distanciamiento, para algunos dominicanos, es “limitar sus libertades cívicas”, sin pensar que el sacrificio que involucra aceptar esos términos, para proteger la salud personal y de su familia, lo único que persigue es controlar la pandemia y, así lograr si erradicación mediante programas sanitarios adecuados.

La reacción de los dominicanos, en sentido general, ante los inconvenientes planteados por la pandemia, es aceptable con respecto al cumplimiento de las disposiciones gubernamentales. Los casos de personas con temperamento inclinado a desacatar las medidas sanitarias, son una minoría, pero por el ruido que logran con su actitud, trastornan el avance en el control del COVID 19.

Indudablemente que, tras las medidas sanitarias tomadas por el gobierno dominicano, luego de que la Organización Mundial de la Salud (OMS), decretara el estado de pandemia del Coronavirus, el 11 de marzo del año que no quiero enumerar, los hábitos de consumo, los quehaceres domésticos, el desplazamiento social y la situación económica de la mayoría de los dominicanos, experimentaron cambios drásticos difícil de retomar a una normalidad, como se acostumbraba antes de la proliferación de la referida enfermedad.

Esperamos que el 2021 nos traiga la grata noticia de que las investigaciones realizadas por científicos de la salud, logren el prototipo de la vacuna que enfrente los efectos del COVID 19, y produzca los anticuerpos en la humanidad para neutralizar los efectos letales de tan terrible mal, porque el año que termina a las doce de la noche del 31 de diciembre, es mejor ni mencionarlo, por la experiencia vivida por los que tenemos la suerte de contarla.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense