Las redes también se contagian
21 Diciembre 2020 Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA 959
Mediante la comunicación de banda ancha, las redes conectadas por ordenadores, con especificaciones adecuadas, proporcionan información con funciones simbióticas. Esta idea está orientada a la conmutación de paquetes o grupos utilizados para la transmisión de datos, cuyo objetivo es seguir a lo largo de la red el destino de un “archivo”. Desde luego, si la distancia y el volumen del paquete son mayores de la capacidad del ordenador, es posible que el mensaje se fragmente o sea interceptado por cualquier agente malicioso.
El mecanismo que permite la transmisión de datos entre computadoras, se conoce como protocolo de red. Un conjunto de protocolo de red, es conocida como “la familia de protocolos de internet”, cuyas siglas (TCP/IP) sirven de modelo para cada nivel de búsqueda. A partir de esa definición protocolar, se establece el origen de la palabra “Internet”, en el año 1981. El 12 de marzo de 1989, con la creación de la banda ancha (World Wide Web –www), adquiere carácter mundial el Internet. Desde ese momento, se convirtió en la interfaz preferida para acceder a Internet. Ya en 1991, con la aplicación del sufijo “.com”, el Internet adquiere vínculos personalizados, debido a la individualización de los sitios Web y de las direcciones electrónicas.
En principio toda la humanidad estaba sorprendida y maravillada por las bonanzas del nuevo sistema de tecnología de la información y las comunicaciones (TIC’s), que utilizaba una herramientas denominada “aplicaciones en redes”. También, las incógnitas afloraron con respecto a la seguridad de los paquetes enviados o recibidos. Ante esta inquietud, uno de los primeros “memes” de la historia del Internet, fue la caricatura dibujada por Paul Sterner, en la edición del 5 de septiembre de 1993, en el periódico The New Yorker, que aparece en la introducción de este artículo, que refleja una de las debilidades no fortalecidas hasta el momento de las TIC’s.
La aparición de los gusanos virulentos denominados malware (malicious ware), en unión a los hackers negros, se han convertido en problemas cotidianos de especialistas en sistemas de comunicación y redes. A esto se agrega la utilización de las aplicaciones disponibles en las redes para introducir información distorsionada, con la intención de dañar archivos o datos almacenados en un ordenador.
Cada día las grandes empresas fabricantes de ordenadores (hardware) y los ingenieros de sistemas crean programas (software) con el propósito de proteger sus equipos y los datos elaborados en sus sistemas operativos, para protegerse y evitar los ataques de virus invasores, pero son contrarrestados con nuevas acciones maliciosas, como es el ransomware, que es una modalidad delictiva de “secuestro de datos” mediante un ciberataque que muestra mensajes exigiendo dinero a cambio de liberar y/o restablecer la información secuestrada. Regularmente, las más afectadas en esta práctica delictiva, son las grandes corporaciones, cuya plataforma de negocios, son apoyados en las redes.
Mientras el dialogo expresado en la caricatura arriba indica que el problema sigue vigente; puesto que, cualquier pelafustán disfrazado de “influencer”, se sentará delante de un ordenador y aprovechará las facilidades de las redes para maltratar, ofender y delinquir, pensando que tiene el derecho de contagiar las redes, aprovechando la impunidad que le ofrece “la familia de los protocolos informáticos”., ya que hasta el momento las leyes que regulan el sistema no tienen las garras necesarias para detener esas delincuencias informáticas.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD

