La comunicación y la moda se visten de conciencia

30 Noviembre 2020  

La comunicación y la moda se visten de conciencia

El agotamiento de los recursos naturales, las graves consecuencias del cambio climático y el auge de una sociedad cada vez más preocupada por su entorno han influido en la industria de la moda. Según una investigación de Common Objective, las búsquedas de Google de "moda sostenible" han crecido un 46% y las de "moda ética" un 25% en los últimos seis años.

Estamos frente a una corriente que valora el respeto al medio ambiente, pero también al tejido industrial de la moda, desde la salud de los trabajadores y sus condiciones laborales. Sin embargo, la percepción de la gran mayoría de personas sobre la moda sostenible es que son productos feos, caros y de mala calidad, lo que apunta hacia un reto comunicacional.

Comunicación enfocada en atributos
 
La gran mayoría de las personas desconocen cómo se fabrica la prenda que visten o cuáles son las consecuencias ambientales de las fibras artificiales y la producción intensiva de algodón. Existen beneficios claros en la elección de marcas sostenibles y están relacionados directamente con la salud, el estilo y el ahorro a largo plazo. El reto de estas marcas está en destacar los atributos que valora el potencial cliente: diseño, durabilidad y relación calidad- precio. La comunicación debe ser corta, concisa y debe incluir mensajes creativos para ser entregados a través de una amplia variedad de medios, mediante el uso de recursos visuales o multimedia.
Posicionamiento y los influencers
 

Para ser tendencia y estar en la boca y la mente de la gente, la moda sostenible debe ser aceptada por las masas, y es necesario acercarse a la audiencia a través de las nuevas plataformas de difusión de la moda, los blogueros, diseñadores, líderes de opinión (influencers) y periodistas de moda.

Y más aún cuando el mercado del “fast fashion” está en la mira de todos, porque cada vez más consumidores están preocupados por las devastadoras consecuencias de la moda en el planeta, teniendo en consideración que la industria de la confección es uno de los mayores contaminadores del mundo, siendo la responsable del 10% de las emisiones globales de carbono, según un informe reciente de la ONU.

Compartir estilos de vida es la clave
 

Cómo vestirse dependiendo de la ocasión y la hora, qué colores y texturas combinar, qué accesorios agregar y qué prenda usar dependiendo del tipo de cuerpo son parte de los contenidos que comparten las instagramers y youtubers en sus plataformas.

Conociendo el comportamiento de los consumidores digitales que confían en las recomendaciones de productos de sus influencers, no cabe duda de que en estos tiempos ya no se hace publicidad explícita sino que se vende un estilo de vida, el aspiracional que todos quieren tener.

Para ser más específicos, el influencer no te dice “compra esta cartera”, más bien sube una foto en un restaurante compartiendo con amigos usando la prenda e inmediatamente los receptores quieren el combo completo, a sus amigos en el lugar, tomarse las mimosas y, lógicamente, quieren usar la misma cartera.

Esto lleva al consumidor a seguir cuentas en redes sociales que le enseñen algo nuevo, que tengan un valor detrás de la marca o que ofrezcan algo más que una prenda.

Una marca sostenible en el país

La casa de moda dominicana Mabell Damirón Store en sus publicaciones en Instagram explica cómo fueron confeccionadas las prendas, a partir de qué materiales, muestra casos de piezas viejas que se convierten en nuevas y transparenta sus resultados en el impacto sostenible. Además, la marca no ha dudado en relacionarse con influencers del sector, como la comunicadora Iamdra Fermín, o participar en el podcast de la periodista de moda Airam Toribio.

Maylin Dionicio, especialista en Comunicación Digital