El cambio de métodos en la lucha contra la corrupción
14 Diciembre 2020 Julio Gutiérrez Heredia, CPA 934
Hace un año escribí un artículo en este mismo medio titulado “9 de Diciembre”. En ese artículo me refería a la Resolución No.58/4, fechada el 31 de octubre del 2003, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que declaraba la fecha indicada como el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción. Por tradición, el Secretario General de esa organización, al conmemorarse la ocasión, emite un mensaje a nivel global, cuyo texto, para el año 2020, es el siguiente: “La corrupción es criminal e inmoral, y representa la máxima traición a la confianza pública. Es aún más perjudicial en tiempos de crisis, como está ocurriendo ahora en el mundo con la pandemia por el COVID-19. La respuesta al virus está creando nuevas oportunidades para explotar la supervisión débil y la transparencia inadecuada, desviando recursos que debían estar destinados a personas que se encuentran en su momento de mayor necesidad.”
Con alusión a la fecha, la Embajada Norteamericana en la República Dominicana, se ha pronunciado en los siguientes términos: “Ningún individuo está por encima de la ley ni ninguna persona debe beneficiarse de ganancias ilícitas. Los programas de sanciones financieras, como Global Magnatsky, permite que EEUU bloquee los activos y, en algunos casos, niegue el visado a los actores corruptos”.
Por su parte, en nuestro país, el Presidente de la República a propósito de recordarse el día 9 de diciembre de cada año como el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, presentó a la ciudadanía un “Pan Integral de Reformas Institucionales”, cuyo objetivo es fortalecer y blindar constitucionalmente al Estado dominicano en la administración de los bienes y recursos nacionales. Anunció el Primer Mandatario la creación de un Gabinete de Transparencia, formado por varias instituciones estatales. Entre otras consideraciones, expresó: “En este sentido, les anuncio la creación de una subdirección antifraude, dependiente de la Contraloría general, para la realización de inspección permanente en todas las áreas del gobierno”.
Con esa iniciativa presidencial se crean las condiciones para reducir al mínimo la corrupción, debido al fortalecimiento de los controles en la administración y ejecución del Gasto Público, construyendo barreras que impidan a individuos con temperamento dolosos, cuyas intenciones, en principio, no son susceptibles de detectar, por los métodos utilizados en la consecución de sus objetivos, tales como la mentira, la simulación y la apariencia de personaje pundonoroso, siendo todo lo contrario.
Cualquier acción delictiva tiene su cruz. Lo que más aborrece un corrupto, es la rendición de cuentas, ya que explicar de manera contextual, la recepción, administración y el uso de los recursos asignados, requiere justificar y soportar con documentos fehacientes las metas y valores alcanzados; situación difícil de encubrir ante un procedimiento de inspección permanente, realizado por organismos especializados y competentes, dentro y fuera del sector público.
El año pasado, cuando escribí el artículo sobre el Día Internacional de la Lucha contra la Corrupción, fechado el 13 de diciembre de 2019, me sentí desilusionado, pues en diez y seis años de ser la República Dominicana, Estado Parte en la firma de la referida Resolución 58/4, nunca, gobierno alguno, había reflexionado ni mucho menos accionado, en implementar mecanismos para minimizar los actos corruptos en el Estado. Ahora, me satisface, pues, se perfila un cambio de métodos en la lucha contra la corrupción por parte de las nuevas autoridades.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD

