Analizando una investigación

11 Enero 2021   Julio Gutiérrez Heredia

Analizando una investigación

La capacidad de análisis es una cualidad exclusiva de los seres humanos. Se adquiere mediante el examen pormenorizado de una cosa para conocer sus características y dar a conocer sus conclusiones y obtener una definición concluyente o inductiva. La repetición de hechos acontecidos en una serie de eventos aplicados con lógica, se relacionan dejando rastros susceptibles de reproducir sistemáticamente.

En el uso de las redes sociales para descifrar o denunciar hechos se unen el talento y la imaginación. En algunos casos, las bases en las cuales se apoyan las informaciones, se fundamentan con hechos controversiales, debido a que la fuente no merece entero crédito. No obstante, los avances electrónicos, reflejados en las tecnologías de la información y la comunicación, manifestadas con más énfasis en propuestas de sectores sanitarios y económicos, para enfrentar los efectos de una pandemia tan letal como ninguna otra en la historia de la humanidad; el uso de los medios audiovisuales, en algunos casos, no se han comportado con los valores éticos que ameritan las circunstancias.

 

En este país, al igual que en otras latitudes, muchas personas han ocupado su tiempo para diseñar planes y tomar medidas que contrarresten la proliferación de los contagios, en especial las autoridades gubernamentales junto a instituciones publicas y privadas y, desde luego con la ciudadanía.

Después del primer brote del Coronavirus, se tomaron acciones, tales como, el confinamiento y la cuarentena para detener la mortalidad de esa enfermedad. Los dominicanos estuvimos desde el 18 de marzo al 30 de junio del año anterior, en una parálisis casi total, bajo la condición de entrar en un periodo de “nueva normalidad”, mediante una “desescalada” gradual, acorde con los resultados (disminución) de las personas infectadas y fallecidas por el COVID 19.

Aparentemente, muchas personas han mal interpretado que la desescalada y normalidad, les permita desacatar las disposiciones de las autoridades sanitarias, que podía hacer y deshacer, sin importar las consecuencias, burlando medidas como, el uso de mascarillas, mantener la debida distancia entre las personas, ajustarse al horario estricto de los toques de queda, entre otras disposiciones.

A esos desacatos, se suma el mal uso de las redes sociales para confundir a la opinión publica nacional. El espectro audiovisual en la Web, ha sido invadido por mensajes y escenas cuyo contenido, refleja la intención de grupos y personas en crear un ambiente de intranquilidad en la ciudadanía, ya que muchos de esos enfoques se contradicen con la realidad y por ende con la verdad.

Ante esta avalancha de informaciones sinuosos y desaprensivas, les corresponde a los investigadores oficiales analizar esos contenidos para ilustrar a la ciudadanía y, en especial, a las instituciones llamadas a controlar esas manifestaciones que, en muchas ocasiones no son veraces.

 

La informática tiene métodos y sistemas que, apoyándose en mecanismos y herramientas tecnológicos, puede establecer pautas para coordinar las “subidas de mensajes” a la Web, mediante aplicaciones como Instagram, Twitter, YouTube y Facebook.

Aprovechándose de las facilidades que ofrecen las innovaciones tecnológicas al través de aparatos inteligentes, cualquier persona puede acceder al espectro audiovisual y colocar archivos o carpetas, conforme a los objetivos que persigue en publicar un evento acontecido, ya sea este local, nacional o internacional.

En los últimos días las redes sociales han sido invadidas por videos que, por su contenido, provocaron reacciones con salvedades. El análisis de esos audiovisuales, nos obliga a descifrar algunos códigos conductuales, por ejemplo, son elaborados utilizando una herramienta denominada “boots”, utilizados maliciosamente para presentar un escenario irreal con intención de perjudicar o beneficiar con la publicación a determinada persona o grupo. Por otra parte, que se persigue en publicar escenas o fragmentos de una edición en lugar de colocar su contenido completo. El mismo efecto surtiría para quien asiste a una sala de cine ya comenzada la película, cuando llegue al final, habrá muchas interrogantes sobre la trama.

Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense