Complementando el déficit presupuestario
29 Junio 2020 Julio Gutiérrez Heredia, CPA 1211
En toda la historia de la ejecución presupuestaria de la República Dominicana, ningún gobierno ha manejado tanto dinero como el actual. En tan solo ocho años, el volumen de los ingresos, gastos y financiamientos para cubrir los déficits presupuestarios, arroja valores que en todo el Siglo Veinte los Gobiernos centrales no pudieron administrar.
Debido al sistema dominicano, la toma de posesión de un nuevo gobierno se realiza en el mes de agosto cada cuatro años, por lo tanto, el Presupuesto Nacional de un año de elecciones, se divide en, siete meses y 15 días para la administración saliente y cuatro meses con 16 días, para el entrante. En este sentido, para el actual gobierno, el manejo de fondos del Presupuesto, se computan desde el 16 de agosto del 2012 hasta el 15 de agosto del 2020.
De acuerdo a los datos recolectados de la Dirección General de Presupuesto (DIGEPRES), el Presupuesto Ejecutado del 2012, ascendió a la suma de 447 mil millones de pesos, por lo que haciendo un cálculo, según la participación de cada gobierno, al presente gobierno le correspondió ejecutar, el valor de 167,7 mil millones. De igual modo, para el 2020 se estimó ejecutar un Gasto por 997 mil millones, por lo que le correspondería a presente Gobierno manejar la suma de 623,2 mil millones.
Si realizamos una operación aritmética y sumamos los valores de los presupuestos ejecutados, determinamos que el Gasto Público manejado en el periodo agosto 16, 2012 hasta agosto 15 del 2020, asciende a la cantidad de 3,5 billones de pesos. Este valor significa, más o menos, el producto interno bruto (PIB) del país.
Conforme al desglose económico del Gasto Público, la ejecución presupuestaria se divide en Gastos Corrientes y Gastos de Capital. Observando el comportamiento del Gasto, las ejecuciones, en el periodo 2012-2020, se distribuían en un 80 % para los Gastos Corrientes y el restante 20 por ciento para los Gastos de Capital. Si realizamos un simple cálculo y tomamos como base los 3.5 billones de pesos, determinamos que 2,8 billones se utilizaron en Servicios Personales y No Personales, Transferencias Corrientes, Material Gastable y el pago del servicio de la Deuda Externa. Para los Gastos de Capital solo se invirtieron 0.7 billón; es decir, en obras de infraestructuras.
Debido a que en el periodo 2012-2020, las formulaciones presupuestarias tuvieron que sustentarse con financiamientos, ya sean internos o externos, para poder cubrir los déficits presupuestarios, gran parte de los 3.5 billones están impregnados de préstamos y la emisión de valores, en su mayoría representados por Bonos locales y Soberanos. Estas decisiones produjeron un aumento del balance de la deuda del país, calculada hasta el mes de mayo del 2020 en unos 38,300 millones de dólares, y, todo para consumirlo en renglones que provocaban aumentos intangibles del PIB.
Esta situación es una de las causas que generaban cuestionamientos en la población dominicana, ¿por qué si el PIB aumenta, no se refleja en mi calidad de vida?
Entendemos que el Estado debe ser un precursor del desarrollo de un país, pero si los que administran los fondos estatales no lo invierten en actividades productivas y en cambio, se dedican a utilizarlos en gastos superfluos, es difícil materializar el sofisma del aumento del PIB, para que cada ciudadano experimente en su economía la realidad de los indicadores macroeconómicos.
Ahora, la última modalidad de tapar los hoyos presupuestarios, son los Presupuestos Complementarios. Este mecanismo es utilizado como prestamos internos entre instituciones estatales y el Gobierno Central. El propósito fundamental, es asignar fondos adicionales a determinados Ministerios para la realización de imprevistos y satisfacer compromisos políticos no contemplados en las Políticas Publicas formales.
Por Julio Gutiérrez Heredia, CPA
Miembro 1001 del ICPARD
Auditor Forense

